Atención al paciente en estado de deterioro: ¿cómo se sabe si el sistema funciona?

atención a pacientes en estado de deterioro

Reconocer y actuar ante el deterioro del estado de un paciente es un proceso fundamental para la seguridad del paciente y un componente clave de una atención clínica eficaz. Los sistemas de alerta temprana, como iNEWS (Sistema Nacional Irlandés de Alerta Temprana), proporcionan un marco de referencia para respaldar el criterio clínico y la toma de decisiones a la hora de atender a pacientes con enfermedades agudas. Sin embargo, la existencia de políticas y procesos documentados no garantiza su aplicación sistemática en la práctica.

Aunque los hospitales puedan haber implantado un sistema de alerta temprana (EWS) con protocolos de escalado y respuesta, es fundamental realizar auditorías periódicas para garantizar que el deterioro de la situación se comunique a tiempo y que se cumplan las normas nacionales. Las auditorías pueden incluir:

  • Precisión en el cálculo de la puntuación INEWS

  • Escalado adecuado de la atención sanitaria

  • Justificante de la revisión realizada por un especialista, un médico en formación o un médico clínico con experiencia, cuando sea necesario

  • Finalización de la reevaluación y de las nuevas observaciones tras la escalada

El mero reconocimiento no garantiza la seguridad del paciente

Los profesionales sanitarios ya conocen los signos clínicos asociados al deterioro. El reconocimiento del deterioro clínico es solo el primer paso del proceso de seguridad del paciente. Una atención eficaz depende de que las observaciones se realicen de forma fiable, de una puntuación precisa en el sistema de alerta temprana (EWS), de una escalada oportuna y de una respuesta clínica adecuada. 

El principal reto al que se enfrentan las organizaciones en materia de seguridad del paciente es garantizar que la detección, la escalada y la respuesta se lleven a cabo de forma fiable en las diferentes unidades, turnos y grupos de pacientes.

Consideremos dos pacientes que presentan ambos una puntuación elevada en la escala de alerta temprana.

En el caso del primer paciente, las observaciones se completan a tiempo, la puntuación se calcula correctamente, la escalada se lleva a cabo según el protocolo y se realiza una revisión clínica de inmediato.

En el segundo caso, se reconoce el empeoramiento, pero el tratamiento se retrasa porque no queda claro quién debe ponerse en contacto con el médico de guardia durante el relevo de turno.

Aunque se constató que el estado de ambos pacientes se estaba deteriorando, la eficacia de la respuesta y los riesgos asociados para la seguridad de los pacientes son significativamente diferentes. Por lo tanto, las auditorías deberían evaluar todo el proceso de detección y respuesta, y analizar las tendencias a lo largo del tiempo para determinar el cumplimiento de las normas en entornos clínicos cambiantes.

Personalización de las auditorías de pacientes cuyo estado se está deteriorando 

Los procesos de seguimiento de pacientes cuyo estado se deteriora varían en función de los protocolos de la organización, los entornos clínicos y los sistemas de puntuación de alerta temprana que se utilicen. En lugar de imponer una metodología de auditoría fija, MEG permite a las organizaciones sanitarias configurar auditorías digitales basadas en sus propias normas y procesos de escalado establecidos.

Los formularios de auditoría pueden reflejar las medidas que una organización debe supervisar, mientras que las orientaciones y los textos explicativos de ayuda pueden proporcionar a los auditores un contexto adicional en los casos en que las preguntas podrían interpretarse de forma diferente. Esto resulta especialmente valioso para las organizaciones que desean aplicar una metodología de auditoría coherente en varias unidades, departamentos o centros.

Una puntuación alta en cumplimiento puede ocultar, aun así, un riesgo para la seguridad del paciente

Una auditoría sobre el deterioro de los pacientes puede indicar un cumplimiento del 92 %, lo que sugiere un buen rendimiento general. A primera vista, esto parece tranquilizador, pero una puntuación alta en materia de cumplimiento puede ocultar riesgos significativos para la seguridad de los pacientes. Una organización puede alcanzar una puntuación general elevada en cuanto al deterioro de los pacientes y, aun así, seguir experimentando retrasos en la escalada de casos o en las revisiones clínicas de algunos pacientes de alto riesgo.

Cuadros de mando: cómo convertir las excepciones en información útil

Las auditorías de pacientes con problemas de salud pueden generar grandes volúmenes de datos, sobre todo cuando se llevan a cabo de forma periódica en múltiples áreas clínicas. Si esa información se almacena en formularios individuales o hojas de cálculo, resulta complicado identificar tendencias y riesgos significativos, ya que los datos permanecen aislados.

Los informes digitales y los paneles de control de MEG permiten desglosar las auditorías por nivel de escalado, servicio, especialidad, hora del día o equipo clínico, y facilitan a las organizaciones ir más allá de las puntuaciones generales de cumplimiento. El análisis puede revelar que los retrasos se concentran durante los cambios de turno, los turnos de noche o en áreas clínicas específicas. Al analizar los datos con mayor detalle, MEG identifica deficiencias concretas, tendencias y puntos débiles en los procesos, lo que permite adoptar medidas correctivas y mejorar la calidad.

En lugar de recopilar manualmente los resultados de las auditorías para una reunión mensual de gobernanza, los equipos pueden identificar las tendencias emergentes y las deficiencias en el cumplimiento, así como investigar las excepciones con mayor rapidez.

Esa visibilidad resulta especialmente útil cuando las organizaciones necesitan distinguir entre un error aislado y un problema recurrente en el proceso. El objetivo no es simplemente generar más datos, sino transformar los resultados de las auditorías en información significativa y útil que permita garantizar una atención segura al paciente. 

Una frase muy utilizada aquí en MEG y en el ámbito sanitario en general es «No se puede mejorar lo que no se mide». Las auditorías de pacientes con deterioro de su estado ponen en práctica ese principio, mientras que el ciclo Planificar-Hacer-Verificar-Actuar (PDCA) ayuda a cerrar el círculo: identificar un problema y planificar una intervención, aplicar el cambio, medir si se ha logrado la mejora deseada y, a continuación, estandarizar lo que ha funcionado o revisar el enfoque cuando no haya sido así.

Integración de las auditorías sobre pacientes cuyo estado se deteriora en la gestión de la calidad 

MEG's módulo de auditoría y cumplimiento normativo permite a las organizaciones sanitarias digitalizar las auditorías de pacientes con empeoramiento de su estado mediante formularios configurables que reflejan sus propios protocolos clínicos y procedimientos de escalado.

Los resultados pueden consultarse en tiempo real a través de informes y paneles de control personalizados, lo que ayuda a los equipos a identificar tendencias en materia de cumplimiento y áreas que requieren una investigación más exhaustiva, en lugar de basarse únicamente en informes elaborados manualmente.

Sin embargo, el deterioro no es algo aislado en el ámbito de la auditoría. Si una auditoría detecta incumplimientos recurrentes del procedimiento de escalación, un plan de acción puede asignar y hacer un seguimiento de las mejoras necesarias. Si es el propio procedimiento el que debe modificarse, las últimas directrices aprobadas pueden gestionarse a través de MEG Docs, incluyendo actualizaciones y distribución controladas.

Una preocupación recurrente puede añadirse al registro de riesgos para su evaluación continua y revisión programada. Cuando un paciente cuyo estado se está deteriorando ha sufrido un incidente relacionado con la seguridad del paciente, la cuestión también puede vincularse con la notificación de incidentes, lo que permite a las organizaciones analizar qué revelan, en conjunto, los datos de los incidentes y los resultados de las auditorías sobre el proceso asistencial.

Un incidente describe lo que le ha ocurrido a un paciente concreto.

Una auditoría permite determinar si el proceso previsto se está aplicando de forma más generalizada.

El registro de riesgos identifica los aspectos que requieren una supervisión organizativa continua.

Un plan de acción establece quién es el responsable de la mejora.

Analizarlos en conjunto ofrece una visión mucho más clara de la gestión del deterioro que cualquier conjunto de datos por sí solo.

Del deterioro a la sepsis: relación entre las señales de seguridad relacionadas

El deterioro también está estrechamente relacionado con otras prioridades en materia de seguridad del paciente, entre ellas la sepsis. Un sistema de alerta temprana (EWS) anómalo no diagnostica la sepsis, pero los cambios en las observaciones fisiológicas pueden ayudar a los profesionales sanitarios a reconocer que un paciente requiere una evaluación más exhaustiva y una escalada de la atención. Esto hace que las auditorías de deterioro sean relevantes para las organizaciones que evalúan la fiabilidad con la que funcionan sus procesos generales de reconocimiento y respuesta ante la sepsis.

La distinción es importante. Una auditoría sobre el deterioro del estado del paciente no debe sustituir a la evaluación de la atención prestada en casos de sepsis. En cambio, las organizaciones pueden utilizar conjuntos de datos relacionados para comprender si los sistemas diseñados para detectar y responder a los cambios en el estado del paciente funcionan de manera eficaz de forma conjunta.

Lee nuestro blog sobre el EWS y la detección de la sepsis 

El paciente y su familia pueden formar parte del sistema de alerta

El reconocimiento del deterioro no debería basarse exclusivamente en observaciones fisiológicas. Los pacientes, los cuidadores y los familiares pueden darse cuenta de que algo ha cambiado antes de que esa preocupación se refleje plenamente en una puntuación.

Si un paciente afirma que se siente mucho peor, o si un familiar dice que alguien «no es el de siempre», se trata de información que merece la pena escuchar y analizar. Por lo tanto, los protocolos de deterioro efectivo deben prever un espacio para que se escuchen las preocupaciones de los pacientes y sus familias y se transmitan adecuadamente, junto con las observaciones, las puntuaciones de alerta temprana y el criterio clínico profesional.

Conclusión:

Una gestión eficaz de los pacientes cuyo estado se deteriora no se limita al mero cumplimiento de un sistema de alerta temprana y una política de escalado. Las organizaciones sanitarias necesitan pruebas de que cada fase del protocolo funciona de forma fiable cuando los pacientes lo necesitan y en el momento oportuno. Eso significa ir más allá del mero cumplimiento de las normas.

Al ir más allá de la puntuación global de cumplimiento, las organizaciones pueden identificar dónde existen deficiencias, comprender las causas subyacentes y enfocar las mejoras de calidad de forma más eficaz. Las auditorías de MEG respaldan este proceso al ofrecer conclusiones y tendencias claras y visibles, y permiten adoptar medidas basadas en datos para mejorar la seguridad de los pacientes.

MEG ayuda a las organizaciones sanitarias a ir más allá de la mera medición del cumplimiento normativo para mejorar activamente la seguridad de los pacientes. Ofrece visibilidad en tiempo real de las auditorías, identifica tendencias y permite asignar medidas, lo que permite a los equipos detectar puntos débiles en las vías de deterioro, asignar medidas correctivas y supervisar las mejoras.