Cada interacción en el ámbito sanitario es un momento crucial para la seguridad del paciente. Para una persona que padece una enfermedad crónica, esos momentos pueden abarcar años de citas médicas, medicación, pruebas, derivaciones, ingresos hospitalarios, altas y atención continuada.
Por eso el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026se centra en la «Atención segura de las enfermedades no transmisibles», bajo el lema «¡Atención segura para toda la vida!».
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca los retos específicos en materia de seguridad del paciente asociados a las enfermedades no transmisibles (ENT), entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas. Dado que estas afecciones suelen requerir un tratamiento a largo plazo y interacciones repetidas con los sistemas sanitarios, las personas que padecen ENT pueden enfrentarse a riesgos para su seguridad a lo largo de todo el proceso asistencial.
A nivel mundial, la OMS estima que 1 de cada 10 pacientes sufre daños durante la atención sanitaria, y se considera que aproximadamente la mitad de esos daños son evitables. En el caso de las personas que padecen enfermedades no transmisibles, las necesidades de tratamiento a largo plazo, la complejidad de la atención y las interacciones frecuentes con los servicios sanitarios pueden aumentar la exposición a estos riesgos con el paso del tiempo.
Pero el Día Mundial de la Seguridad del Paciente también ofrece la oportunidad de ir más allá de los incidentes de seguridad individuales.
Cuando surge un problema, ¿pueden las organizaciones sanitarias relacionar lo ocurrido con lo que ya saben? ¿Pueden aprender de ello? ¿Y pueden demostrar que ese aprendizaje ha dado lugar a una atención más segura?
Para los responsables del sector sanitario, el reto no consiste simplemente en recopilar más información sobre la seguridad de los pacientes, sino en establecer la relación entre la notificación, el aprendizaje y la mejora.
Un paciente. Muchos momentos de seguridad.
Pensemos en Sarah.
Sarah tiene 58 años y padece diabetes tipo 2 e hipertensión. Al igual que para millones de personas que padecen enfermedades crónicas, los medicamentos son una parte importante del control de su salud.
Durante una ronda rutinaria de administración de medicamentos en el hospital, se produce un error de medicación.
Se identifica el error y Sarah recibe la atención adecuada.
La prioridad inmediata es, por supuesto, la seguridad de Sarah.
Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad del paciente a nivel organizativo, otro proceso importante no ha hecho más que empezar.
¿Qué va a pasar ahora?
¿Se ha notificado el error de medicación?
¿Se está investigando?
¿Puede la organización determinar por qué ocurrió?
¿Se han producido antes incidentes similares relacionados con medicamentos?
¿Se han asignado medidas correctivas?
¿Un proceso o política debe modificarse?
Y, lo que es más importante, ¿puede la organización demostrar que esas medidas dieron lugar a una mejora?
Un solo error de medicación puede suponer múltiples situaciones relacionadas con la seguridad del paciente.
La forma en que una organización relacione esos momentos puede determinar cuánto aprende de lo sucedido.
La seguridad en la medicación pone de manifiesto por qué es importante la seguridad del paciente conectada
La seguridad en la medicación reviste especial importancia con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente de 2026.
La OMS señala específicamente los errores de medicación como una de las causas de daño que deben abordarse de forma proactiva en toda la atención sanitaria relacionada con las enfermedades no transmisibles. Sus llamamientos a la acción dirigidos a los profesionales sanitarios también hacen hincapié en la notificación de incidentes, el intercambio de buenas prácticas y la contribución a una cultura de mejora continua.
En lo que respecta a los responsables de centros sanitarios, la OMS insta a las organizaciones a establecer una cultura de seguridad, fomentar la notificación de incidentes por parte del personal sanitario y los pacientes, y utilizar los datos y las experiencias vividas para impulsar mejoras. Esa distinción es importante.
La notificación de incidentes no es lo mismo que el aprendizaje organizativo.
El registro del incidente proporciona a la organización una información muy valiosa. Sin embargo, el valor de esa información depende de lo que ocurra a continuación.
Si se notifica el error de medicación de Sarah, pero el informe acaba convirtiéndose en un registro más almacenado en una base de datos, la organización habrá registrado lo ocurrido sin que ello reduzca necesariamente la probabilidad de que vuelva a suceder.
Por lo tanto, una gestión eficaz de la seguridad del paciente debe ir más allá de limitarse a preguntar:
«¿Se denunció el incidente?»
También debe preguntarse:
«¿Qué hemos aprendido, qué ha cambiado y ha contribuido eso a que la atención sanitaria sea más segura?»
Notificar un incidente debería ser el principio, no el final
Un sólido cultura de notificación de incidentes permite a los profesionales sanitarios plantear sus inquietudes, notificar cuasiaccidentes y documentar eventos adversos sin que el proceso se centre en la culpa individual. Esto brinda la oportunidad de investigar las circunstancias más amplias que rodean a un incidente.
En el caso de Sarah, una investigación sobre un error en la administración de medicamentos podría tener en cuenta factores como los flujos de trabajo, la comunicación, las condiciones de dotación de personal, los procesos de administración de medicamentos, las directrices clínicas u otros factores sistémicos que hayan contribuido a ello.
El objetivo no es simplemente determinar quiénes estuvieron implicados, sino comprender por qué el sistema permitió que se produjera el incidente.
Ese cambio, que pasa de la culpabilización individual al aprendizaje sistémico, es fundamental para construir una cultura de seguridad del paciente más sólida. Sin embargo, la investigación en sí misma sigue siendo solo una parte del proceso.
Una vez identificados los factores que influyen, las organizaciones sanitarias necesitan una forma fiable de poner en práctica los resultados.
Esto podría implicar:
asignar medidas correctivas y preventivas;
revisar o actualizar una política o un procedimiento;
comunicar los cambios a los equipos correspondientes;
ofrecer formación o capacitación adicional;
modificar un flujo de trabajo o un proceso;
realizar auditorías de seguimiento; o
supervisar si siguen produciéndose incidentes similares.
El ciclo de seguridad del paciente solo se cierra realmente cuando las organizaciones son capaces de pasar de «incidente» → «investigación» → «medidas» → «pruebas de mejora».
¿Y si lo que le pasó a Sarah no fuera un caso aislado?
Ahora imagina que se ha notificado el error de medicación de Sarah. Por sí solo, el incidente aporta a la organización información importante sobre la atención que recibe Sarah. Pero, ¿qué pasaría si se notificaran tres incidentes similares relacionados con la medicación en otro departamento?
¿Qué ocurre si los comentarios de los pacientes incluyen inquietudes recurrentes sobre la información relativa a la medicación?
¿Y si una una auditoría ha detectado un incumplimiento con un procedimiento pertinente?
¿Qué ocurre si las medidas correctoras relacionadas con un incidente farmacológico anterior siguen sin aplicarse?
Por separado, estos datos pueden parecer registros de calidad independientes. En conjunto, podrían representar algo mucho más significativo: una señal emergente relacionada con la seguridad del paciente.
Este es uno de los retos a los que se enfrentan los equipos encargados de la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Puede haber información valiosa repartida entre los informes de incidentes, los conatos de incidente y comentarios de los pacientes, las quejas, las auditorías, los registros de riesgos, las políticas y las medidas de mejora.
Cuando estas actividades se gestionan de forma aislada, resulta más difícil tener una visión global. Al relacionarlas entre sí, las organizaciones pueden ir más allá de los acontecimientos individuales y plantearse preguntas más significativas.
¿Estamos viendo una tendencia?
¿En qué ámbitos está aumentando el riesgo?
¿Han funcionado las intervenciones anteriores?
¿Se repiten una y otra vez los mismos factores que influyen en ello?
¿Qué nos dicen los pacientes que no se desprende de nuestros demás datos sobre seguridad?
Estas son las preguntas que convierten los datos sobre la seguridad de los pacientes en información sobre la seguridad de los pacientes.
De los datos sobre seguridad del paciente a la información sobre seguridad del paciente
A las organizaciones sanitarias no les faltan datos. El reto consiste en sacarles partido.
Una organización puede tener cientos o miles de informes de incidentes, resultados de auditorías, reclamaciones, comentarios de los usuarios y medidas de mejora. Revisar manualmente ese volumen de información e identificar conexiones significativas puede suponer una carga considerable para los equipos de calidad.
Es también en este ámbito donde la inteligencia artificial puede contribuir cada vez más a la seguridad de los pacientes y a la gestión de la calidad. En el marco de MEG, la IA puede ayudar a los equipos a dar sentido a grandes volúmenes de información sobre la calidad, lo que incluye el análisis de los comentarios de los pacientes para identificar temas que puedan requerir una investigación más exhaustiva. La IA no debe sustituir al criterio clínico, a la investigación ni a la toma de decisiones humana.
En cambio, la IA puede ayudar a los equipos sanitarios a destacar la información que merece su atención, lo que facilita el paso de grandes volúmenes de datos sobre seguridad a conclusiones útiles. El análisis basado en la IA de los comentarios de los pacientes puede ayudar a identificar el sentimiento y los temas recurrentes en las opiniones de los pacientes, lo que proporciona otra fuente de información para la mejora de la calidad.
En definitiva, el objetivo es el mismo:
Detecta la señal. Comprende el riesgo. Actúa antes.
Lee nuestra entrada del blog sobre el análisis de opiniones mediante IA
La opinión de los pacientes forma parte del panorama de la seguridad
Otro mensaje fundamental del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 es que las personas que padecen enfermedades no transmisibles deben participar como socios en la prestación de una atención segura. La OMS anima a las organizaciones sanitarias a utilizar las experiencias vividas y los datos para mejorar la atención, al tiempo que se ofrece a los pacientes oportunidades reales para expresar sus inquietudes y contribuir a la creación de sistemas más seguros.
Por lo tanto, las opiniones de los pacientes no deberían considerarse de forma totalmente independiente de la seguridad del paciente. Una queja sobre información confusa relativa a la medicación puede parecer, en un primer momento, un problema relacionado con la experiencia del paciente. Un comentario aislado puede ser meramente anecdótico. Sin embargo, los comentarios repetidos sobre el mismo tema, sobre todo si se combinan con datos de incidentes o auditorías, pueden indicar que hay algo que merece una atención más detallada.
Por lo tanto, las opiniones de los pacientes pueden aportar una perspectiva adicional importante sobre el riesgo.
Conectar la opinión de los pacientes con otras fuentes de información sobre calidad y seguridad ayuda a las organizaciones a comprender no solo lo que indican sus sistemas, sino también lo que viven los pacientes.
Cerrar el ciclo de la seguridad del paciente
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente de 2026, la OMS insta a las organizaciones sanitarias a establecer sistemas que permitan una atención segura de las enfermedades no transmisibles, apoyen a los profesionales sanitarios, fomenten la notificación de incidentes y utilicen los datos y las experiencias vividas para la mejora continua.
Para lograrlo, no basta con recopilar información.
Requiere un ciclo de aprendizaje interrelacionado:
INFORME
Facilita al personal la notificación de incidentes y cuasiaccidentes en el punto de atención.
↓
INVESTIGAR
Comprender qué ha ocurrido e identificar los factores del sistema que han contribuido a ello.
↓
CONECTAR
No te limites al incidente concreto, sino que analiza los riesgos relacionados, las tendencias, los incidentes anteriores, las opiniones de los pacientes y los resultados de control de calidad.
↓
ACT
Asignar medidas correctoras, actualizar los procesos y las políticas, y garantizar que las responsabilidades queden claras.
↓
MEDIDA
Utiliza auditorías, indicadores de seguridad y un seguimiento continuo para determinar si las intervenciones han dado resultado.
↓
APRENDER
Compartir los conocimientos adquiridos y utilizar los datos para impulsar la mejora continua.
Y luego, repítelo. Porque la seguridad del paciente no es un proyecto con una fecha de finalización. Es una capacidad organizativa continua.
Una atención segura de por vida requiere sistemas que aprendan de por vida
El error de medicación de Sarah comenzó como un incidente relacionado con la seguridad del paciente. Pero su posible repercusión no tiene por qué limitarse a Sarah. Cuando se notifica un incidente, se investiga y se relaciona con otras fuentes de información sobre seguridad, puede surgir una oportunidad para el aprendizaje organizativo.
Cuando ese aprendizaje da lugar a medidas correctoras, procesos actualizados y mejoras cuantificables, la experiencia de un paciente puede contribuir a que la atención que reciba el siguiente sea más segura. En definitiva, eso es lo que debe permitir un sistema de seguridad del paciente maduro.
No se trata simplemente de aumentar la cobertura informativa.
Aprender más a partir de lo que se informa.
No se trata simplemente de más datos.
Una mayor claridad sobre lo que nos indican los datos.
Y no se trata simplemente de responder a incidentes concretos.
Crear sistemas más seguros gracias a ellos.
Por lo tanto, en este Día Mundial de la Seguridad del Paciente, el reto para las organizaciones sanitarias no consiste únicamente en preguntarse si cuentan con sistemas para recopilar información sobre la seguridad del paciente.
Se trata de preguntar:
¿Están esos sistemas lo suficientemente bien conectados como para convertir la información en aprendizaje y el aprendizaje en una atención más segura?
En MEG, creemos que la calidad asistencial y la seguridad del paciente alcanzan su máximo nivel cuando se establecen conexiones entre los distintos elementos. Al integrar la gestión de incidentes, las auditorías, los comentarios de los pacientes, las políticas y los procedimientos, así como las actividades de gestión de riesgos y mejora, en un entorno digital de gestión de la calidad interconectado, las organizaciones sanitarias pueden obtener una mayor visibilidad a lo largo de todo el proceso de seguridad del paciente y fomentar un enfoque de ciclo cerrado para la mejora continua. Porque una atención segura para toda la vida requiere sistemas que aprendan de por vida.
